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Despicar a los buitres

lunes, octubre 06, 2014 | 0 comentarios

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Silvio Rodríguez sobre Gabriel García Márquez: “No recuerdo…”

lunes, abril 21, 2014 | 0 comentarios

Gabriel García Márquez fotografiado en 2010  por Daniel Mordzinski.


No recuerdo dónde lo conocí. Puede haber sido gracias a Haydee Santamaría. Acaso coincidimos en alguna comida en casa de la amiga común, quizá en aquella en que fui embromado con una tortilla de plátanos maduros. Lo que sí tengo claro es que en septiembre de 1969, entre la treintena de libros que embarqué en el Playa Girón, había un Cien años de soledad que ya había leído un par veces.

Lo veo a flashazos, en distintos momentos. Un 31 de diciembre me invitó a una fiesta en la que estaban su amigo Fidel Castro y el actor norteamericano Gregory Peck. Hubo un momento, cercano a las 12 de la noche, en que me vi conversando con aquellos gigantes y me sentí desubicado.

La primera vez que estuve en su casa de México fui con Raúl Roa Kourí y mi hermana María, casados por entonces. Estaban de tránsito, camino a New York, donde estarían 6 años sirviendo a Cuba ante las Naciones Unidas. Fuimos por la mañana y pasamos algunas horas en el despacho del escritor, donde estaban algunos de sus libros, su máquina de escribir. Allí constaté que, tal y como se decía, sobre su mesa de trabajo había un un florero con una rosa amarilla. Creo que fue la primera vez que vi una rosa que parecía un sol. O la primera que reparaba en ella, iluminada por la mitología en torno al genio literario.

Hablamos de música. Uno de sus hijos estudiaba flauta. En algún lugar yo había leído que él escribía escuchando a Bach; pero aquella mañana nos dijo que entre sus partituras preferidas estaba el concierto para violín y orquesta de Sibelius. Revisó sus discos (con la ayuda de Mercedes) y me regaló una versión, que tenía repetida, dirigida por Von Karajan e interpretada por Christian Ferras. Antes de dármelo rotuló su nombre en la carátula, con plumón azul Prusia. Después me obsequió su novela más famosa, que yo casi me sabía de memoria. Hablamos también de cumbias y vallenatos, tema del que era experto. Concluyó la clase magistral con ejemplos en los que su nombre era mentado y, con cierta ternura, nos hizo escuchar una cumbia que lo increpaba por algo que no recuerdo. Finalmente me obsequió dos casetes, con selecciones personales. Aquellas cintas no me duraron mucho, porque le comenté a una periodista que las tenía y se las llevó, jurando muchas veces que sólo las quería para copiarlas y que enseguida me las devolvería. Ojos que te vieron. O más bien: oídos que te escucharon…

No recuerdo por qué un día me tocó llevarlo al centro campestre de Río Cristal, donde se iba a celebrar un almuerzo relacionado con el premio literario Casa de las Américas. Por el camino traté de hablar lo menos posible, para no meter la pata, pero acabamos comentando la separación de un matrimonio. Yo, sagitario imprudente, sentencié que era una desavenencia pasajera. Él me miró de una forma en la que pude reconocer, en el breve vistazo que le dirigí puesto que iba manejando, que sentía más congoja por mi optimismo que por la pareja distanciada. Puede que en el fondo yo pensara como él, y que sólo siguiera la costumbre totémica de expresar mis deseos y no lo que realmente sucedía. A veces me he equivocado, de diente para afuera, aunque de diente para adentro sepa que ejecuto un ritual que significa lo contrario. En aquel caso, en pocos días comprobé que su mirada de piedad tenía más peso que todas mis palabras. Y, además, comprendí que él no era adicto a mis ceremonias primitivas y que conocía mucho mejor que yo a personas que yo veía más a menudo.

Hace poco conté, a propósito de una canción de mi ultimo disco, la especial circunstancia de haber tomado un vuelo en el que sólo iba otro pasajero. Era hasta México, con escala en Cancún. Aquella tarde los cielos estaban cargados de oscuridades y nuestra soledad compartida, entre tantos asientos vacíos, propició el acercamiento. En aquel avión, que daba tumbos y bajones, el escritor me iba explicando –con una serenidad inconcebible– que a veces se le ocurrían ideas que no daban para novelas o cuentos, y que posiblemente eran canciones. En todo momento fui consciente de la fatalidad de que aquel encuentro ocurriera en circunstancias tan adversas, porque los incesantes sobresaltos no me permitían estar todo lo atento que deseaba. Luego, en Cancún, se llenó el avión, los cielos se aplacaron y el viaje dejó el misterio atrás, siendo menos propicio, aunque yo me despedí diciendo que iba a tratar de darle taller a algunas de las ideas –a veces relampagueantes– que tuve la suerte de escuchar. En un terrible hotel de Panamá hice un primer acercamiento que se perdió en la bruma, y sólo hace muy poco logré organizar algo cantable.

Cierta vez estuve una noche en su casa del DF y, a la hora de irnos, comprobamos que faltaba el carro en que habíamos llegado. Buena parte de aquella madrugada la pasó con nosotros en la comisaría, prestando declaraciones y tratando de ayudarnos. Otra noche, hace no mucho, fuimos al bar de una señora llamada Margarita, lleno de caricaturas, donde Sabina hacía gala de los tantos corridos y rancheras que se sabe. La última vez que fuimos a su casa cargó a Malva en la puerta de despedida.

Dejo constancia que la única vez que visité la hermosa Cartagena de Indias fue gracias a él, que me recomendó al Festival de Cine como jurado. Ni antes ni después he vuelto a entrar a un Casino. Aquel era propiedad de un amigo, señor que amablemente nos regaló unas fichas para que probáramos suerte en la ruleta. Yo le seguía las manos al dealer, a ver si las ocultaba bajo la mesa para apretar algún botón. Pero el hombre daba un respetuoso paso atrás, cada vez que la rueda de la fortuna empezaba a detenerse, quizá leyéndome la mente. Viendo lo rápido que dilapidé mi capital, el escritor, de un blanco impecable, se partía de la risa.

Voy a conservarlo así, sonriente, gozando de la vida, a lo mejor en la voluta de una idea que la insondable alquimia de su talento dejará en una ínfima reseña, algo que ni siquiera llegará a ser canción: acaso un insecto posado en un mantel, la pintura vahída de un bote surcando el río Magdalena, la nota disonante de un triste amolador de tijeras. Seguro así me sentiré alguito menos huérfano.

(Tomado del blog Segunda Cita)
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El frágil balance climático se altera ¿Se aproxima el colapso de la civilización?. Nuevo informe de la ONU

domingo, marzo 30, 2014 | 0 comentarios

Eco Portal

Un nuevo estudio de la ONU filtrado a la prensa y cuyos enfoques principales coinciden con un reciente informe de la NASA sostiene que si el cambio climático continúa la civilización se enfrentará a consecuencias difíciles de superar. 
 
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Transnistria (entre Moldavia y Ucrania del este) solicita la anexión a Rusia

sábado, marzo 22, 2014 | 0 comentarios

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  • Transnistria ha pedido a Rusia que incluya en su legislación la posibilidad de anexionar a la república no reconocida.

Esta petición fue enviada por su presidente, Mijaíl Burla, al presidente de la Duma de Estado, Serguéi Narishkin, en nombre del Consejo Supremo de Transnistria.
En 2006, durante un referéndum, el 97,2 % de electores votaron a favor de la anexión a Rusia, recordó Burla, quien además añadió que la república aprobó en la primera lectura una ley que reconoce la legislación rusa como parte de su legislación.
La lengua rusa es la lengua oficial, ya que en Transnistria viven más de doscientos mil ciudadanos de Rusia.

Moscú debatirá hoy jueves las medidas de apoyo a Transnitria

El Gobierno ruso discutirá este jueves sobre medidas para apoyar a la región moldava de Transnistria, cuya población es mayoritariamente rusa, después de que Ucrania haya anunciado que boicoteará a este terriotorio, ha adelantado el viceprimer ministro ruso, Dimitri Rogozin.
En declaraciones realizadas este martes y recogidas por la agencia Interfax, Rogozin ha confirmado que el presidente de Transnistria “estuvo en Moscú la semana pasada” y “volverá a Moscú en breve” y ha adelantado que el Gobierno ruso va a discutir sobre la situación de este territorio ante la decisión de Kiev.
Según el viceprimer ministro, “la frontera entre Ucrania y Transnistria ha sido cerrada para hombres con ciudadanía rusa y de entre 18 y 65 años”. “Es una flagrante violación del estatus de Ucrania como parte en las conversaciones y como garante de los esfuerzos de paz” entre esta región separatista y Moldavia, ha añadido.
En opinión de Rogozin, el aislamiento de Transnistria, donde viven 200.000 ciudadanos rusos y 70.000 ucranianos, es inaceptable. Por ello, “el 20 de marzo celebraremos una reunión seria y representativa con todos los ministerios concernidos y agencias para que los dirigentes de Transnistria sepan que existe un grupo de asesores en el Gobierno ruso para ver cómo afrontar el bloqueo económico”, ha explicado.

Chisinau no se preocupa de Transnistria

Asimismo, ha advertido de que la situación en Transnistria podría deteriorarse si Moldavia firma un acuerdo de asociación con la Unión Europea. “De hecho, Chisinau no piensa para nada en Transnistria y está demostrando que este territorio no le pertenece ya. Sacaremos conclusiones guiados por esta realidad”, ha asegurado.
Preguntado por los periodistas sobre la reacción del Gobierno ruso si Transnistria pidiera anexionarse a Rusia, Rogozin se ha mostrado cauto y ha dicho que no quiere hacer comentarios que “estimulen cierta accción por parte de los colegas transnistrios”.
“Todos nosotros nos encontramos en una situación muy incómoda. El precio de cada palabra que se dice es muy alto. Reaccionaremos dependiendo de cómo se formule la petición”, ha afirmado.
Advertencia del presidente moldavo
Este martes, el presidente de Moldavia, Nicolae Timofti, advirtió a Rusia de que no considere la anexión en su territorio rusoparlante de Transnistria de la misma forma que ha hecho con la región autónoma ucraniana de Crimea.
Moldavia, una exrepública soviética situada entre Ucrania y Rumanía con una población de unos cuatro millones de personas, planea firmar un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), un pacto similar al que rechazó el derrocado presidente ucraniano Viktor Yanukovich, lo que provocó la crisis que acabó con su mandato.
Las declaraciones de Timofti han tenido lugar un día después de que el presidente del Parlamento de Transnistria, Mijaíl Burla, instase durante un viaje a Moscú al Gobierno ruso a incorporar a su territorio la región, que se declaró unilateralmente independiente de Moldavia en 1990 y que no ha sido reconocido por ningún país, incluido Rusia.
En este sentido, el mandatario moldavo aseguró que Rusia estaría cometiendo un “error” si accediese a la solicitud de Burla. “Es un organismo ilegal que no ha tomado ninguna decisión sobre su inclusión en Rusia”, afirmó en una rueda de prensa en referencia al Parlamento transnistrio.
“Creo que las acciones de Burla son contraproducentes y no harán ningún bien ni a Moldavia ni a Rusia. Y si Rusia hace cualquier movimiento para satisfacer estas propuestas estaría cometiendo un error”, advirtió Timofti.
El presidente moldavo también aprovechó para criticar la ilegalidad del referéndum de Crimea, además de su anexión a Rusia. La región de Transnistria celebró en el año 2006 un referéndum sobre su inclusión en territorio ruso que fue aprobado por más del 97% de su población.
En este sentido, Timofti aseguró que el objetivo de Moldavia es resolver la situación con Transnistria a través de la diplomacia, con conversaciones en las que se incluya la defensa de la integridad territorial de su país. “Nuestras expectativas de Rusia son que respetará las leyes internacionales en Transnistria”, afirmó.

Algo sobre Transnistria

Transnistria es un estado separatista situado sobre todo en una franja de tierra entre el río Dniester y el este de Moldavia, en la frontera con Ucrania . Desde su declaración de independencia en 1990, y especialmente después de la Guerra de Transnistria en 1992, es un Estado con un reconocimiento limitado que reclama territorio al este del río Dniéster, la ciudad de Bender , y sus localidades circundantes ubicadas en la orilla oeste Transnistria y Pridnestrovie.
Transnistria está controlada por antiguos funcionarios del régimen soviético. Su bandera y escudo aún exhiben la hoz y el martillo, y las estatuas de Lenin siguen decorando las ciudades.
La República de Moldavia no reconoce a Transnistria y considera la mayor parte del territorio como parte de Moldavia, como una única unidad territorial autónoma, con personería jurídica especial.
Después de la disolución de la Unión Soviética , las tensiones entre Moldavia y el recién creado de facto del estado soberano de Pridnestrovia, (que a diferencia de Moldova no querían separarse de la Federación de Rusia) aumentaron en un conflicto militar que comenzó en marzo de 1992 y concluyó con un alto el fuego en julio de 1992. Como parte de ese acuerdo, el tripartito (Rusia, Moldavia, Transnistria, Comisión Mixta de Control) supervisaron las medidas de seguridad en la zona desmilitarizada , que comprende veinte localidades a ambos lados del río.
Aunque el alto el fuego se ha mantenido, el estatus político de este territorio sigue sin resolverse: Transnistria es una desconocida, pero independiente república presidencial con su propio gobierno, parlamento, cuerpos militares, policía, sistema postal, e incluso moneda. Sus autoridades han adoptado una constitución, una bandera, un himno nacional, y un escudo de armas.
Sin embargo, después de un acuerdo de 2005 entre Moldavia y Ucrania, todas las empresas de Transnistria que tratan de exportar mercancías a través de la frontera con Ucrania deben estar registrados ante las autoridades moldavas. Este acuerdo se llevó a cabo después de que la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea para Moldovia y Ucrania (EUBAM) comenzara su actividad en 2005. La mayoría de los ciudadanos de Transnistria tienen también la ciudadanía moldava, aunque un alto porcentaje de la ciudadanía es rusa y ucraniana.
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