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Como en la II Guerra Mundial

viernes, junio 20, 2014 | 0 comentarios

 
19 Jun 2014 -
 
Ya son más de 51 millones los refugiados

Recursos de cooperación internacional para atender desplazados crecen a menor ritmo que el número de personas afectadas. Acnur revelará hoy que en 2013 hubo otros 10,7 millones de casos.
Por: Elber Gutiérrez Roa
Es una paradoja inexplicable. Pese al vertiginoso avance en el conocimiento del mundo que nos rodea y al desarrollo de las ciencias para —en teoría— ayudarle a vivir al ser humano, la violencia continúa generando tragedias de magnitudes semejantes a las de hace más de 50 años. La prueba más fehaciente la dará hoy la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), según la cual el mundo acaba de superar la barrera de los 50 millones de desplazados, el mismo nivel que alcanzó durante la Segunda Guerra Mundial. Esto es, a diciembre de 2013, más de 51,2 millones de personas tuvieron que dejar sus hogares, especialmente por conflictos armados internos.

Los 51 millones de desplazados están distribuidos en tres grupos, según la tipología utilizada por Acnur: refugiados (16,7 millones), solicitantes de asilo (1,1 millones) y desplazados internos (33,3 millones).
El informe señala también que las crisis de refugiados de 2013 llegaron a niveles que no se vivían desde el genocidio ruandés de 1994. Hubo más de 10 millones de desplazados y 2,5 millones de personas tuvieron que buscar protección fuera de sus países. El caso más alarmante sigue siendo el de Siria, que en agosto último alcanzó la vergonzosa cifra de un millón de niños refugiados. Una semana después, la Acnur anunció que en total había más de dos millones de sirios refugiados.

Y las trágicas paradojas continúan, pues hace apenas cinco años Siria era el segundo mayor receptor de desplazados en el mundo, en su mayoría provenientes de la crisis de Irak. Una más, Líbano tiene cuatro millones de habitantes, de los cuales un millón son refugiados sirios. ¿Qué política pública podrá resistir en ese pequeño y pobre país si la llegada de sirios se mantiene a un ritmo constante? Y no es el único caso. Jordania tiene una población de cinco millones de personas, de las cuales casi un millón son refugiadas.

Peor aún, la agudización de la violencia en Irak ya encendió alarmas en la comunidad internacional. Aunque el presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció que no enviará tropas a combatir, dejó abierta la puerta para que asesores militares hagan inteligencia y brinden instrucción a las fuerzas del gobierno de Nuri Al Maliki, amenazado por el grupo yihadista del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que se aproximan a Bagdad.

Un cálculo que con toda seguridad tiene también en cuenta los efectos que el nuevo ataque tendría en la guerra civil siria, la misma que acaba de cobrar cerca de 50 víctimas, precisamente por un bombardeo del gobierno local contra desplazados.

Pero hay una situación que inquieta aún más a los organismos de ayuda humanitaria en medio de este mapa de violencias: los aportes de la comunidad internacional cada vez son más escasos para atender a las víctimas. El presupuesto de la Acnur sigue creciendo, pero lo hace a una velocidad más rápida el número de víctimas de los conflictos. En 2012 el organismo contó con US$3.591 millones, al año siguiente tuvo mil millones menos y para 2014 contará con US$5.307 millones, con los que aspira atender a 35’833.400 personas. Los principales donantes de la Acnur en 2012 fueron EE.UU. (35%), Japón (8%), y la Unión Europea (7%).

El top del desplazamiento

Después de Siria, Colombia es el país con el mayor número de desplazados, según datos de la Acnur, pero con una gran diferencia según las bases de datos. Al decir del representante de la Acnur en Colombia, Stephane Jaquemet, la situación es inversamente proporcional, pues en Colombia un 95% de los desplazados son internos, mientras que en Siria más del 90% está fuera del país.
Pese a que el tema colombiano toma especial importancia en zonas del centro del país, como el municipio de Soacha, los reportes de la Acnur indican que la situación más grave se vive en la costa Pacífica, Norte de Santander y el Caribe, especialmente hacia los Montes de María.

El conflicto armado sigue siendo la mayor causa del desplazamiento —como en la mayoría de países—, pero también se identifican casos relacionados con otro tipo de violencias y hasta con razones económicas. El narcotráfico y, recientemente, la minería ilegal tienen cada vez más relación con el problema en Colombia.
Aunque existe un elevado nivel de subregistro, los reportes oficiales indican que Venezuela es el mayor receptor de colombianos desplazados (204.259 casos), seguida por Ecuador (122.276) y Canadá (17.381). Pero estos datos excluyen a quienes forman parte de los flujos de migrantes de las zonas de frontera o a quienes se marchan en silencio por temor a que la violencia los alcance allende las fronteras.

Un tema que el Gobierno colombiano estudia también con cuidado, pensando en su política de atención a las víctimas, el proceso de diálogos con las Farc (todo indica que también con el Eln) y que necesariamente requerirá apoyo financiero de la comunidad internacional.

egutierrez@elespectador.com
@elbergutierrezr
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Las cifras de la muerte en Colombia

domingo, junio 15, 2014 | 0 comentarios

Cambio Total. En Cambio Total hemos hecho este ejercicio matemático desde hace muchísimos años. Nos agrada que también haya otras mentes que piensa y analizan.

Por: Diego Niño

Pensemos la guerra desde las cifras.

Según el portal NationMaster.com, las Fuerzas Armadas colombianas contaban con 152.000 efectivos en el año 2.000. Ese año Álvaro Uribe Vélez fue elegido por los colombianos como Presidente de la República, gracias a su promesa de acabar con la guerrilla. El aumento del pie de fuerza estuvo entre las medidas que tomó para cumplir con ese punto de su programa del gobierno. Así pues, para el 2012 Colombia contaba 450.000 los miembros activos.


Naturalmente que la triplicación del número de efectivos, implicó costos adicionales: el rubro destinado a gasto militar ascendió de $11.003 miles de millones de pesos en el 2002, a $26.000 miles de millones de pesos en el 2013.

Ahora, dado que estos recursos salieron de nuestros bolsillos, deberíamos preguntarnos: ¿fue necesario ese aumento?

En palabras del ministro Pinzón, las Farc tenían 20.000 combatientes en el año 2.000. Gracias a la política de Seguridad Democrática, en el 2012 había 8.147 guerrilleros. Llama entonces la atención que fueron necesarios 298.000 nuevos militares para ultimar 11.853 guerrilleros (25 militares por cada combatiente dado de baja).

En dinero significó que en promedio fueron necesarios $203.500 miles de millones de pesos para dar de baja a 11.853 guerrilleros. Es decir, en once años fueron necesarios cerca de 107.000 millones de dólares.
Si este número no le dice nada, le cuento que ese es el dinero que recibe Venezuela anualmente por la venta de su petróleo o la cantidad que invertirá China este año para construir 6.600 kilómetros de vías férreas.

Si le causan problemas las cifras globales, piense que se necesitaron 8.44 millones de dólares por la baja de cada guerrillero. Puede que esa cifra no le diga mucho si se da en dólares. Pero si tomamos la tasa del dólar ($1883,76), tenemos que la baja de cada guerrillero le costó a los colombianos $15.898’934.400 pesos.
Para hacerse una idea, ese es aproximadamente el monto que destinó Colciencias para la asesoría de 80 empresas que demostraron tener los mejores proyectos de innovación, en el marco del programa “La Locomotora de Innovación llega a las empresas”. O más o menos la cantidad que invirtió el Ministerio de Agricultura para implementar el Programa de Coberturas Cambiarías que beneficiará a 250 agroexportadores.

En consecuencia, el Estado Colombiano, con dinero de los impuestos (es decir, con su dinero y el mío), gastó $15.898’934.400 pesos para asesinar a un hombre, que por más que viva en las montañas, y por más sucio y armado que esté, no deja de ser colombiano.

O, si se quiere insistir con la cifra global, el Estado Colombiano, para dar de baja a 11.853 guerrilleros, gastó el mismo dinero que recibe Venezuela anualmente por concepto de la venta de petróleo.
Ahora bien, si se mantuvieran esas cantidades, se necesitarán cerca de $130.490.499’000.000 pesos para dar de baja a los guerrilleros restantes (una cantidad cercana a la que recaudó España en el 2012 por el aumento de impuestos y recortes fiscales).

En este punto, sólo quedan preguntas: ¿la Nación está en capacidad de asumir un gasto de esa envergadura? ¿Es proporcionalmente mayor el beneficio que el costo? ¿Es razonable que el gobierno haya destinado 107.000 millones de dólares para asesinarnos entre nosotros?
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